21 de diciembre de 2010

[Relato] El Olivar 4



Desde el último encuentro que he tenido en el parque no he salido a correr por el mismo lugar durante un buen tiempo por temor a reencontrarme con aquella aparición, que aún me asusta por las noches. He optado por trotar alrededor del parque un par de vueltas. En el camino paso a lado de un pequeño lago artificial, que tendrá unos 15 metros de diámetro, rodeado de árboles medianos donde suelo descansar mientras veo a los peces nadar y comer.

Lo interesante de este lugar es que en el centro han hecho un islote artificial a donde se accede por un pequeño puente de cemento. Tiene bancas para sentarse y un gran arbol que en los días de sol te cubre con su sombra relajandote completamente. Es en este islote donde me sente a descansar una vez terminado mi ejercicio la otra noche, pero no se que está sucediendo que los encuentros no terminan.

Mientras estaba sentado dando de comer a los peces trozos secos del pan del día anterior veía con calma a las sombras que suelen haber en el parque (creo que está mal iluminado por que casi nunca veo sus caras) y trataba de relajarme de un dia pesado, como tantos, me recoste finalmente en la banca con la cabeza hacia atras cuando oí un ruido extraño. Obviamente con lo que ya me había pasado me puse en alerta y empezé a observar todo cuanto me rodeaba con detenimiento, nada. Ya con el corazón alterado me propuse regresar por si acaso y mientras cruzaba el pequeño puente de cemento sentí movimiento en el agua, mi curiosidad pudo más que mi miedo y me acerqué a ver al borde.

El agua del lago se movía insesantemente, pensé al principio que podrían ser los peces que viven ahí pero el movimiento era muy grande. Fué cuando sentí un sonido de agua a mi izquierda, mi corazón empezó a latir a mil y el miedo me cubrió con su manto negro. Al voltear no vi nada al principio sólamente el arbol que estaba al final del puente, pero de pronto la tierra debajo del arbol se empezó a mover y algo salió de él.

Era una mano! una mano extraña, parecía estar hecha de lodo. Salia de las raíces del árbol y del costado sale otra mano igual de extraña. Ambas manos se afirman en el suelo y empiezan a tirar lo que parece ser el resto del cuerpo. Lentamente veo surgir la cabeza e inmediatamente fija sus ojos en mí, unos ojos completamente negros que expresaban un vacío profundo. Cuando estubo completamente afuera era sólamente medio cuerpo... ¿humano? y lentamente se empezó a arrastrar hacia a mí.

Uno, dos, tres... se acercaba lentamente pero no podía moverme. Sus ojos negros expresaban una profunda agonía, no podía dejar de mirarlos. Cuatro, cinco... estaba casi a mis pies y aún así no podía moverme, solo lo miraba arrastrarse con aquellas manos extrañas. Seis, siete, finalmente llego a mis pies y me agarro el tobillo derecho mientras daba un gran alarido el cual me saco del trance y pude reaccionar.

Di una patada a la mano que agarraba mi tobillo y salí corriendo de ese lugar nuevamente, al llegar a mi casa me sente en mi cuarto y trate de revisar lo que pasaba. Ya era la tercera vez! Tenía que hacer algo, pero en verdad no puedo dejar de ir a trotar y no hay otro lugar donde trotar, tengo que ir a trotar por el parque. TENGO QUE.

1 comentario:

Alexis Rott dijo...

que tambien he escuchado que pasan cosas medias raras a ciertas horas por el olivar

pero esta historia en verdad paso??


saludos